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La DEA vuelve a señalar corrupción en México por el asesinato de Kiki Camarena

20 de octubre del 2026

El director de la agencia estadounidense recordó el caso del agente asesinado en 1985 y afirmó que el crimen ocurrió en un contexto de corrupción de autoridades mexicanas.


El director de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos, Terry Cole, volvió a referirse al asesinato del agente Enrique Kiki Camarena y afirmó que ocurrió en un contexto de corrupción de autoridades mexicanas. Sus declaraciones se difundieron durante la Semana del Listón Rojo, dedicada a la prevención del consumo de drogas.

Camarena trabajaba como agente encubierto de la DEA y fue secuestrado el 8 de febrero de 1985 frente al consulado estadounidense en Guadalajara. Su cuerpo fue localizado un mes después en Michoacán, en un caso que provocó una fuerte crisis diplomática entre ambos países.

La investigación histórica vinculó el crimen con integrantes del entonces Cártel de Guadalajara. Rafael Caro Quintero, uno de los líderes de la organización criminal, fue procesado por el caso y actualmente permanece bajo custodia estadounidense, mientras su defensa y la fiscalía negocian posibles condiciones para un acuerdo de culpabilidad.

Las declaraciones recientes de Cole recuperan acusaciones que han marcado la relación entre agencias de seguridad de ambos países durante décadas. No obstante, los señalamientos generales sobre corrupción deben distinguirse de las responsabilidades individuales que han sido probadas judicialmente en el expediente.

El asesinato de Camarena se convirtió en uno de los episodios más relevantes de la cooperación antidrogas entre México y Estados Unidos. Tras el crimen, Washington presionó para que se detuviera a los responsables y mantuvo durante años una recompensa por información que condujera a la captura de Caro Quintero.

El narcotraficante fue detenido en México en 2022 y posteriormente entregado a las autoridades estadounidenses en 2025. Su caso sigue en los tribunales de Nueva York, donde el proceso contempla cargos relacionados con el narcotráfico y el asesinato del agente, mientras ambas partes exploran la posibilidad de un acuerdo.

Las palabras del director de la DEA reabren un capítulo histórico que sigue teniendo implicaciones en el debate sobre seguridad y cooperación bilateral. Las acusaciones de corrupción formuladas por la agencia forman parte de su postura institucional y no deben confundirse con una conclusión nueva sobre la responsabilidad de cada funcionario mexicano.