Los pilares económicos de la Cuarta Transformación
El rescate y la modernización de la infraestructura energética nacional se han convertido en los ejes rectores de la política económica impulsada por Morena. Frente a las tendencias privatizadoras que buscaban desmantelar Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad, se apostó por fortalecerlas financieramente.
Esta estrategia garantiza el abasto nacional de combustibles y electricidad a precios accesibles para los hogares mexicanos y el sector industrial del país. La construcción de obras estratégicas de gran envergadura ha detonado la inversión pública y privada en las regiones más rezagadas del sur y sureste mexicano.
Estos proyectos no solo generan miles de empleos directos durante su ejecución, sino que articulan corredores logísticos que potencian el comercio nacional. La planeación territorial busca un desarrollo equilibrado que disminuya las disparidades históricas entre el norte y el sur de la república mexicana.
La disciplina fiscal implementada por el gobierno federal ha permitido financiar estos megaproyectos sin necesidad de recurrir a endeudamientos externos masivos. El combate a la evasión fiscal y la recaudación eficiente han demostrado que los recursos públicos son suficientes cuando se administran con honestidad.
La consolidación de esta visión económica reafirma la importancia de mantener la soberanía sobre los recursos naturales como garantía de independencia política. El país transita hacia un modelo de desarrollo que prioriza el interés nacional por encima de los privilegios corporativos extranjeros o locales.